Cómo afecta el estrés al sueño

Dr. Reyes Haro Valencia, Instituto Mexicano de Medicina Integral del Sueño

El estrés es una de las causas mas frecuentes de insomnio y algunos otros trastornos de sueño. Todos hemos experimentado momentos de estrés y nos damos cuenta que esto tiene un efecto negativo sobre la calidad de sueño, afectando de diferentes maneras  el inicio, la continuidad, la profundidad y la duración del dormir.

La razón de esta afectación sobre el sueño es que el estrés aumenta las respuestas  fisiológicas y psicológicas del organismo. Esta sobre excitación es incompatible con el estado de relajación que el cuerpo y mente requieren  para entrar en el sueño relajado y reparador.

Con frecuencia las personas que presentan algún grado de estrés, tienen dificultad para relajarse después de una jornada difícil, situación que dificulta que logren dormir, así como despertar durante la noche con dificultad para volver a dormir, o bien, lograr un sueño profundo. Bajo estrés el sueño se vuelve mas ligero que profundo, lo que ocasiona reducción en el tiempo que se logra dormir, así como sensación de sueño no restaurador. Todo esto ocasiona que al día siguiente el cuerpo amanezca cansado lo que aumenta la probabilidad de continuar estresado al día siguiente.

Existen algunos indicadores de estrés fáciles de identificar:

 Dificultad para desconectarse de las preocupaciones del día.

Cuando el estrés se ha establecido existe dificultad para desconectar la atención de las situaciones de la vida diaria, al acostarse e intentar dormir se sigue pensando en los asuntos pendientes, repitiendo tensiones, preocupaciones y frustraciones. Esto por supuesto mantiene alerta al cerebro y ocasiona dificultad para dormir. Es común que el escenario empeore ya que después de lograr dormir y despertar por alguna razón, resurge la situación inicial y vuelva a haber dificultad para lograr dormir.

 Tensión muscular

Otros indicadores de estrés disruptor del sueño son la tensión y el dolor muscular. Malestar o dolor de cabeza, cuello, hombro o espalda, indican aumento en la tensión muscular. Esta es otra situación común que impide la relajación muscular necesaria para lograr dormir y progresar al sueño profundo. De la misma manera, el sueño corto o fragmentado provoca tensión muscular durante el día, lo que aumenta la probabilidad de sentir  aún más dolor  por tensión y mayor sensibilidad al dolor al día siguiente.

Corazón acelerado.

Algunas personas sienten palpitaciones o corazón acelerado al intentar dormir, o bien esta sensación puede despertarles durante la noche. Esto es otro síntoma común de estrés y suele estar asociado con un aumento de los niveles de cortisol (hormona relacionada con el estrés). Niveles altos de estrés provocan mayor tensión física y un aumento de los efectos de excitación de las respuestas autónomas, como el ritmo cardiaco que impide dormir correctamente. Esta alteración en la fisiología  constituye a su vez es una predisposición para el desarrollo de distintos  trastornos del sueño.

Afortunadamente, existe la higiene de sueño que ayuda a reducir los efectos del estrés a la hora de dormir, consiste de una serie de modificaciones de hábitos que ayudan a relajarse, a dormir más rápido y a lograr continuidad y profundidad en el sueño.