La demencia y el sueño

La enfermedad de Alzheimer y la demencia senil se caracterizan por una alteración frecuente del sueño, tanto, para las personas diagnosticadas y sus cuidadores. De hecho, muchos cuidadores presentan trastornos del sueño, incluyendo errante noche y confusión, como la razón de institucionalización de los ancianos.

De acuerdo a un estudio publicado por la National Sleep Fundation, dos tercios de las personas en centros de atención a largo plazo sufren de problemas de sueño. Mientras que los medicamentos tranquilizantes puede ser el fármaco de elección en muchas instituciones las utilizan drogas como parte de sus tratamientos lo que PUEDE FOMENTAR la confusión y aumentar el riesgo de caídas en sus pacientes.

Los problemas del sueño se deben evaluar en todos los pacientes. La depresión se puede confundir con la demencia, la desnutrición y el alcoholismo.

Los pacientes con demencia pueden tener insomnio, hipersomnia, hiperactividad motora nocturna y alucinaciones y otros trastornos del comportamiento. Estos trastornos aparecen sobre todo en las fases avanzadas de la demencia.

El insomnio puede consistir en dificultad para iniciar el sueño o mantenerlo o en despertar precoz matutino. Se desconoce su incidencia y prevalencia exacta en los pacientes con demencia. Los cambios en la arquitectura del sueño son más graves cuanto más avanzada es la demencia. La reducción del tiempo de sueño profundo que es el más restaurador conlleva más dificultad en mantenerse despierto y frecuentes despertares, con vagabundeo nocturno.

Los pacientes con demencia tienen además dificultad para explicar por qué se levantan por las noches. En ellos es especialmente recomendable reducir el consumo de cafeína y hacer ejercicio moderado por las tardes.

Respecto al síndrome de piernas inquietas, los pacientes con demencia suelen ser incapaces de relatar sus síntomas y como el diagnóstico de esta entidad es clínico resulta difícil determinar la incidencia exacta de este trastorno en las demencias.

Siempre es importante descartar un posible déficit de hierro en estos pacientes que a veces presentan déficits nutricionales.