Problemas y beneficios de dormir acompañado

Dormir en pareja es algo muy común, sin embargo, el científico Neil Stanley, presidente de la Sociedad Británica del Sueño, en un estudio reveló que dormir juntos aumenta las probabilidades de sufrir interrupciones del sueño durante la noche.

Algunos problemas para conciliar el sueño que se relacionan directamente por compartir la cama son los movimientos nocturnos de la pareja, ronquidos o la cuestión de la regulación de la temperatura que aumenta por el hecho de tener a alguien cerca.

Stanley asegura que “Compartir cama con alguien que hace ruido y con quien se tiene que luchar para mantener un trozo de colcha no tiene sentido” pues dormir bien es esencial para mantener la salud física, mental y emocional, decidir dormir en una cama separada no tiene que ser algo problemático, lo importante es la comunicación y llegar a un acuerdo con la pareja para evitar malos entendidos.

Pero tener compañía nocturna también puede traer beneficios directamente en la salud , siempre y cuando los dos se sientan cómodos, comenzando por la reducción del estrés debido a que cuando se duerme en pareja los niveles de cortisol baja ayudando a tener un mejor descanso, asegura la Universidad de Pittsburgh en Estados Unidos.

Otro beneficio que se encontró en un estudio que realizó la Universidad de Carolina del Norte comprobó que el contacto físico con la pareja a la hora de dormir aumenta el nivel de oxitocina en la sangre por lo que la presión arterial y el ritmo cardíaco se mantienen en equilibrio y a largo plazo reducen la mortalidad por problemas gástricos.

En cuanto a las ventajas psicológicas que trae dormir acompañado, la Universidad de Pittsburg asegura que aproximadamente después de compartir la cama seis años con alguien ayuda a que las mujeres concilien el sueño más rápido y se despiertan menos veces en la noche en comparación con las que acostumbran dormir solas.

Aseguran que esto es resultado de la sensación de protección y seguridad que brinda el hecho de tener a la pareja cerca y en ocasiones ha salvado vidas en casos de ataques nocturnos pues el compañero de cama puede reaccionar de inmediato.

La decisión de dormir acompañado o no depende de las preferencias de cada persona y la manera en la que se sientan mejor, lo importante es llegar a un común acuerdo que no afecte la calidad del sueño ni la relación de pareja.