Señales de alerta diurnas para tratar el ronquido y las apneas de sueño

El ronquido intenso normalmente produce interrupciones en la respiración conocidas como apneas de sueño.Las apneas frecuentes afectan la continuidad del sueño, ya que al dejar de respirar el cuerpo reacciona con movimientos bruscos para recuperar la respiración.

Estos movimientos constantes ocasionan fragmentación del sueño, aumentando la duración del sueño ligero con la consecuente disminución del sueño profundo. Lo anterior, ocurre todas las noches en las personas roncadoras, situación que comienza a reflejarse mediante diversos problemas durante el día. Entonces el ronquido y las apneas no solo afectan el descanso nocturno sino que perjudican también al individuo durante el día. ¿Qué síntomas diurnos deben considerarse para saber si debe atenderse la apnea de sueño?

  1. Sensación de sueño no restaurador. Las constantes interrupciones en la continuidad del sueño en una persona roncadora para tratar de recuperar la respiración provocan muchos movimientos y despertares breves sin que el paciente se percate de ello, ya que está dormido. Por la mañana, esta situación le provocará la sensación de falta de descanso, independientemente de lo que se haya logrado dormir.
  2. Dificultad para levantarse. Los movimientos frecuentes así como el ronquido intenso, alteran la expresión del sueño, lo que ocasiona que aumente el sueño ligero y disminuya el sueño profundo. Entonces a la hora de levantarse hay gran dificultad para lograr salir de la cama. Por ejemplo, las personas suelen no escuchar el despertador o bien, lo re programan constantemente, incluso ay personas que tienen varios despertadores y aún así les cuesta mucho trabajo despertar, ya que siempre desean dormir un poco más.
  3. Borrachera de sueño. Esta expresión se refiere a la torpeza que presentan las personas con apnea de sueño en los primeros minutos después de lograr salir de la cama. Al incorporarse están muy lentos, confundidos, mareados y esto puede durar algunos minutos o bien, suceder varias veces a lo largo de la noche.
  4. Cefalea matutina. El dolor de cabeza al despertar es otra situación que confirma la presencia del síndrome de apnea obstructiva del sueño en personas roncadoras. La razón de este malestar es que los músculos se están relajando y tensando constantemente por los movimientos para recuperar la respiración. Entonces, la actividad muscular de cabeza y cuello durante la recuperación de la respiración ocasionan esta sensación molesta.
  5. Dolor de cuello y espalda. La falta de relajación de los músculos al dormir en una persona con SAOS provoca durante el día dolores de cuello y de espalda, que junto con los dolores de cabeza, provocan sensaciones muy incómodas a lo largo del día en quienes tienen este trastorno del sueño.
  6. Cansancio. Es otra situación frecuente en personas con SAOS. Al no tener un sueño profundo, el organismo no se alcanza a recuperar durante la noche y una de las manifestaciones de esto, es el cansancio que se presenta a lo largo del día. Las personas se sorprenden que aún durmiendo ocho horas o más, están cansados permanentemente.
  7. Somnolencia diurna. Quedarse dormido con facilidad durante el día es otro indicador de que el SAOS se ha desarrollado. Mientras más intenso sea el sueño durante el día, mayor grado de severidad del trastorno respiratorio durante el sueño. Las personas con ronquido intenso y que se duermen con facilidad en el transporte, en la escuela, en el trabajo o en cualquier momento con poca actividad física, han desarrollado SAOS.
  8. Problemas de atención y memoria. Una de las funciones conocidas del sueño profundo, es la restauración de las funciones mentales superiores. Quienes roncan y tienen SAOS presentan disminución de la etapa de sueño más profunda, conocida como sueño MOR o de movimientos oculares rápidos. A esta etapa, se le han atribuido las funciones restauradoras del cerebro, por lo tanto, al tener menos sueño MOR los problemas de atención y memoria son manifiestos en los individuos con ronquido y SAOS.
  9. Presión arterial alta. Durante una pausa respiratoria se altera la función de los órganos vitales del organismo, debido principalmente a la disminución en los niveles de oxígeno. Uno de ellos es el corazón, mismo que late lento durante las apneas y luego rápido con el movimiento para recuperar la respiración. Estas arritmias cardiacas que ocurren tantas veces como apneas en el paciente roncador son uno de los elementos que provocan aumento en la presión arterial.
  10. Aumento de lípidos. Otra consecuencia fisiológica del ronquido y del SAOS debido a los cambios que se producen en el metabolismo corporal, es el aumento en los niveles de colesterol y triglicéridos. Esta alteración conocida como dislipidemia, contribuye también al desarrollo de la hipertensión arterial.
  11. Irritabilidad. Una función importante de las etapas del sueño profundo, es mantener el equilibrio emocional. Cuando estas etapas del sueño están disminuidas entonces la irritabilidad, la agresividad y los cambios frecuentes en el humor, son indicadores de que se ha desarrollado el SAOS.
  12. Ansiedad y depresión. La disminución en los niveles de oxígeno conocida como hipoxemia que provocan el ronquido y las apneas producen ansiedad y depresión. Esto se debe a que el organismo aún dormido, detecta la hipoxemia con lo que la preocupación de que algo ocurra mientras duerme aumenta y con ello, se produce la ansiedad. Hay personas que por esta razón desarrollan temor a dormir por la sospecha de que algo fuerte pueda ocurrirles. Esta preocupación recurrente y la falta de descanso contribuyen también a que se desarrolle depresión o afectación en el estado de ánimo.

Es importante tomar en cuenta lo anterior si existe alguna de estas situaciones asociadas a ronquido y es necesario tratarlo, ya que este avanza y en la medida que se intensifique el ronquido, irán surgiendo cada vez más estos síntomas con la consecuente disminución en la calidad de vida y el aumento del riesgo de padecer alguna enfermedad o sufrir algún accidente. Por otro lado, corregir oportunamente el ronquido y las apneas, contribuye al control de los síntomas asociados y con ello mejora la calidad y expectativa de vida.