Sueño y obesidad

El comer y el dormir están íntimamente relacionados desde el punto de vista fisiológico.

Cuando se realiza la digestión el tubo digestivo produce sustancias que tanto facilitan la absorción de nutrientes como provocan somnolencia. La llamada “siesta de perro” que tienen algunos animales después de comer es una conducta absolutamente natural.

Pero esta relación también debemos entenderla desde un extremo totalmente opuesto. Cuando tenemos demasiado sueño durante el día tendemos a comer más. Me explicaré. Las personas que duermen mal por sufrir algún trastorno del sueño despiertan cansadas y con sueño. Esta somnolencia puede tornarse excesiva y algunas veces es incapacitante para el desempeño laboral o académico. Por medio de una conducta instintiva, el somnoliento busca estímulos para mantenerse despierto durante las horas del día, (escuela o trabajo) esto le lleva a la búsqueda de energía que se da rápidamente por medio de un incremento en el apetito con especial preferencia por carbohidratos. Esta preferencia se convierte en un hábito de comer más para mantenerse despierto. En muchos casos a esta búsqueda de energía se agrega también un incremento en el consumo de productos con cafeína, tabaco, estimulantes de cualquier tipo y además un cambio en el carácter y la personalidad.

Se puede alterar la respuesta emocional, ya que el paciente con sueño diurno puede tornarse irritable, impulsivo, ansioso, depresivo, distraído, falta de concentración, dificultad con la memoria entre muchos otros síntomas además de un aumento en el riesgo de sufrir accidentes automovilísticos. Recuerden que mientras estamos en el cine sentados y relajados si hay sueño podríamos caer fácilmente dormidos pero, si comemos palomitas con refresco viene un súbito despertar. Esto se aplica también al conducir un vehículo.

Al comer más, puede aumentar el peso; al tener sobrepeso, aumenta el riesgo de roncar o tener apnea del sueño, lo que trae sueño de mala calidad y por consecuencia es causa de somnolencia durante el día, y esto a su vez un incremento en el consumo de energía para mantenerse despierto durante las actividades diarias. Este es un círculo vicioso que perpetúa la obesidad y todos los problemas de salud que le acompañan.

Dado lo anterior, podríamos considerar que una buena medida para disminuir el sobrepeso cuando no funcionan métodos convencionales, sería el valorar la calidad del sueño en la clínica del sueño más cercana a su domicilio.