El insomnio es uno de los trastornos de sueño más frecuentes en la población general. Consiste en la dificultad para dormir o para volver a hacerlo después de haber despertado en algún momento de la noche, cuando existen las condiciones adecuadas para dormir. Se estima que en México, alrededor del 42% de las mujeres lo padecen, en tanto que en hombres, se ha reportado un 26% de prevalencia.

Actualmente se conocen más de 20 causas asociadas al insomnio y por ello, debe tratarse de acuerdo a la forma en que se presenta en cada persona. Por ejemplo, hay quienes duermen mal por roncar o por presentar movimientos anormales durante el sueño y también, existe el insomnio asociado a estrés o estilo de vida y el asociado a consumo de medicamentos que paradójicamente son indicados para dormir mejor.

Cabe mencionar, que el tratamiento para cada forma de insomnio es diferente y debe dirigirse a mejorar la conciliación, la continuidad del sueño y el sentir del paciente al despertar.

En la actualidad, se conocen tratamientos farmacológicos y no farmacológicos para enfrentar este problema de salud pública. Uno de los más utilizados es el empleo de medicamentos conocidos como benzodiacepinas. La mayoría tienen en el nombre del compuesto activo los sufijos “epam” como el diazepam y “olam” como el alprazolam.

Este tipo de medicamentos, aunque son muy utilizados, cada vez se recomienda menos su uso debido a sus efectos adversos, entre los que destacan la dependencia, es decir, el paciente se habitúa a su consumo y es muy difícil que deje de tomarlos.

Por otro lado, está el efecto conocido como tolerancia, que consiste en consumir dosis cada vez mayores para lograr el efecto deseado. Aunado a esto, hoy se conoce otro efecto secundario importante que consiste en la disminución del sueño profundo con el consecuente incremento del sueño ligero y con ello, el empeoramiento del insomnio.

Además están contraindicados en los casos de insomnio asociado a ronquido, ya que el efecto relajante de estos medicamentos intensifica el ronquido o bien, produce interrupción en la respiración o el trastorno conocido como síndrome de apnea obstructiva de sueño.

Todos estos medicamentos son controlados, ya que solo se obtienen bajo prescripción médica. Sin embargo, en México son ampliamente utilizados, ya que muchas veces resultan ser la única opción para el Médico Familiar, en el cuadro básico de medicamentos de las instituciones de salud.

Existe otro grupo de medicamentos conocidos como “Z”, el nombre se debe a que en su compuesto activo contienen la letra Z como el caso del Zolpidem, único medicamento de este tipo que existe en México. Estos son más seguros que los anteriores, por lo que actualmente son los más utilizados en el mundo.

La razón, es que los medicamentos “Z”, tienen menos efectos adversos y conservan la estructura del sueño, es decir, inducen rápidamente el dormir fisiológico y preservan la duración de las distintas etapas de sueño. También se consiguen bajo prescripción médica pero con una receta pueden surtirse 3 veces.

Los medicamentos “Z”, junto con un programa de higiene de sueño, son el tratamiento más efectivo para el control del insomnio primario, que es la forma mas frecuente de insomnio y no está asociado a ronquido ni a movimientos de extremidades durante el sueño.

Para el control del insomnio asociado al síndrome de piernas inquietas o de movimientos periódicos de las extremidades, se utilizan medicamentos conocidos como agonistas dopaminérgicos. Además de estos, recientemente la Pregabalina un neuromodulador, se ha convertido en el primer fármaco de elección debido a que controla la intensidad de estos movimientos.

Los medicamentos antidepresivos con propiedades sedantes, son útiles para controlar el insomnio asociado a depresión. El tipo de insomnio asociado a esta alteración del estado de ánimo, consiste de un despertar prematuro, es decir, el paciente despierta a las 3 o 4 de la mañana y ya no puede volver a conciliar el sueño.

Otra alternativa para tratar el insomnio es la fitoterapia, la cual consiste en el empleo de medicamentos o fórmulas hechas a base de plantas con propiedades medicinales. Este tipo de medicamentos naturales, tienen efectos relajantes o ansiolíticos que ayudan a conciliar el sueño en el caso de insomnio leve. Las más reportadas en la literatura médica, son las combinaciones hechas a base de valeriana con alguna otra planta con propiedades relajantes como el lúpulo, la melisa o la pasiflora. Además, no requieren prescripción médica y esto facilita el consumo inicial de las personas que buscan controlar el insomnio antes de acudir al médico.

Por otro lado están los antihistamínicos, medicamentos que bloquean la acción de la histamina, un neurotransmisor que participa en la presentación del estado de alerta y el más utilizado, es la difenhidramina. Como en el caso de la fitoterapia, los antihistamínicos funcionan para el control del insomnio leve y no requieren prescripción médica, haciéndolos muy populares en los intentos iniciales para controlar el insomnio.

En cuanto a los tratamientos no farmacológicos para el control del insomnio, destacan los dispositivos orales o los equipos auxiliares en la respiración para el caso del insomnio asociado a ronquido.

Por último, el manejo conductual conocido como higiene del sueño es una recomendación que no debe faltar a la hora de controlar cualquier forma de insomnio. Consiste en un programa de modificación de hábitos para lograr que el paciente duerma mejor. Se trabaja en la supresión de conductas que aumentan el estado de alerta a la hora de tratar de dormir y de incorporar condiciones que faciliten la conciliación del sueño. Es muy utilizada en el mundo debido a su alto grado de eficacia.

En conclusión, el insomnio tiene diferentes causas y expresiones, algunas físicas y otras asociadas al estilo de vida. Por ello, es muy importante identificarlas correctamente para lograr el tratamiento adecuado del trastorno de sueño. En todo caso, el inicio del tratamiento farmacológico o no farmacológico, siempre debe ser apoyado en higiene de sueño para lograr el control del insomnio en cualquiera de sus manifestaciones.

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